Creo que he acertado a definir lo que siento. He rebuscado y revuelto todos los muebles buscando algún olvido. Perdiendo el tiempo una vez más. Ganándole. Venciendo yo esta vez. Peleo por recordar lo que juré olvidar, y no lo consigo. Quién era no es ya una pregunta. Ya no me pregunto quién es hoy. Y en ese pensamiento sonrío, río a carcajadas. Abro las persianas y respiro un aire diferente. Un aire apaciguado y manso que me llega a los pulmones y cosquillea mi nariz. Me gusta estar aquí. Siento, por primera vez en mi vida, que estoy exactamente donde debería estar. Contigo; a tu lado; en tu espalda. Y sólo pienso en que no quiero olvidar nunca este momento. Quiero inmortalizarlo y revivirlo cada vez que no esté a tu lado, incluso respirando este aire. Guardarme este olor, este calor, para siempre. Y volver a él constantemente. Y me pregunto qué pasa por tu cabeza, y la respuesta llega en forma de beso con tu mano en mi pelo. Yo sonrío, y sé que en el mundo no hay mayor felicidad que esa sonrisa.