viernes, 26 de junio de 2015

"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único" Agatha Christie

Me he perdido.
He corrido tanto y durante tanto tiempo, que me he perdido.
Cuando he querido reponerme, no he sabido. Y cuando he querido quererme, no he podido. Queriendo ser valiente, me he convertido en una cobarde.
He tenido que ser drástica en mis decisiones. Radical en mis elecciones. Y he seguido corriendo, corriendo muy deprisa, para no estamparme de frente con mis cada uno de mis errores.  Que han sido muchos.
Honestamente, cuando uno se equivoca tanto, al final aprende a saber que nunca se ha aprendido lo suficiente. O tal vez no. Todos estamos expuestos a tropezar con las mismas piedras tantas veces como queramos. Y sí, es como queramos, porque realmente es una elección. Siempre a toro pasado somos conscientes de que pudimos haber escogido otro camino y no lo hicimos. Serás un afortunado si encuentras razones con peso por la que escogiste ese camino y no otro cualquiera. La mayoría de las veces, serán escurridizas y sin valor.
Yo creo en los comienzos. En todos los ámbitos, los comienzos son buenos. Ilusionarte, vestirte con escudo y espada y salir a la calle a comerte el mundo. Ojalá pudiéramos vivir en un comienzo eterno.
Pero lo cierto es que sólo podemos vivir en el hoy. Y sólo cuando se es consciente de que el hoy es demasiado efímero, somos capaces de hacer cosas maravillosas, cambios extraordinarios y de ser fuertes. Sólo cuando se es consciente de que cada día que pasa es uno menos que te queda por vivir, somos capaces de dejar de correr y de tener la valentía de afrontar que ésta es la vida que hemos elegido vivir.
Y que si no te gusta, siempre estarás a tiempo de cambiarla.
Pero sólo puedes hacerlo tú.