martes, 11 de diciembre de 2012

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante (Oscar Wilde)


Un viaje astral les deja en un lugar que conocen. Presencian un dejà vu. Todo es igual y diferente. Llora y él se asusta; en el fondo las cosas no han cambiado tanto. Ríe y él anima; probablemente no. Ya no abraza lo suficientemente fuerte. Nada sabe como antes. Tienen su presente flotando en el pasado. Esa cuerda ya no aprieta pero sí ahoga.
No podía dejar de memorizarlo. Lo abstraía particularmente, individualmente, fragmentándolo para profundizar en sus múltiples simplicidades. Dejando entrever las evidencias. Dejándose fascinar por su claridad, su luminosidad. Él la recordaba y ella lo imaginaba. Él predecía y ella reprochaba. Demasiada información sin dosificar. Difícil retenerla.
“Ya nunca estará bien. Ya nunca podrá estar bien” . Aún así, nadie roba lo que le es regalado y nadie pide perdón sin cometer pecado. No paraba de fumar y hablaba demasiado. Temas cambiantes haciendo circunferencias en un tema constante. Y hoy no se mantienen distantes. Hoy quieren ser quienes eran antes. Y si la vida es un juego, ellos unos jugadores. Pero no hay apuestas sin ver las cartas esta vez. Y sólo tienen que mirarse para decidir las cantidades, tal vez no con los ojos que llevan hoy, tal vez con una mirada que perdieron por el camino, o tal vez, deseándolo desde el fondo de su corazón, con una mirada que aún está por llegar.

viernes, 11 de mayo de 2012

La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes (John Lennon)


Al despertar seguía corriendo. Era un lastre vivir así, obligándose a no recordar y aterrorizada por el olvido. Nunca paraba de correr. Más planes, más trabajos, más noches de las que al día siguiente no se recuerdan. Más de todo, pero ella siempre restaba. Un día menos, se decía. Y esa era su filosofía. Y seguía corriendo. La vida le pasaba tan deprisa, que a veces, tenía que pararse a pensar en lo acontecido. Si tras el análisis todo era correcto, ella descansaba. Pero casi nunca lo era.
Recuerdo que un día la vi parada delante de un espejo. “No me gusta lo que veo”, me dijo. Y fue la única vez que la escuché reconocerse. Estaba tan hermosa… Las lágrimas resbalaban a toda prisa de su rostro, y aún así, por primera vez, quería mirarse. Y quería empezar a andar y dejar de correr por la vida. Por eso estaba hermosa. Era cristal. Un cristal ligero que podía romperse con tan solo un roce. Endeble. Pero hermosa.
Fue la última vez que escuché hablar a su corazón. Y la última vez que la vi. Pronto fue a buscar un disfraz de hierro y todo en ella cambió.
Empezó una nueva vida, alejada de quién era, y alejada de todo. Incluso de mi. Y cuentan que la vieron una noche de esas que no se recuerdan, con más trabajos y más planes, buscando un espejo donde poder mirarse… Y que cuando lo encontró, siguió corriendo.


martes, 3 de enero de 2012

"Cuando no se piensa lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa" (Jacinto Benavente)

Me ha invadido la magia. 
Una invasión completa. 
Y resulta que cada día es diferente, y nuevo,
y por primera vez me doy cuenta. 
Es esa magnífica sensación de que siempre sea la primera vez,
de explorar lo nuevo, de conocer lo insólito, de indagar en lo desconocido...
Es esa magnífica sensación de que nunca será la última. 


Debe ser Magia, ¿verdad?
aunque tenga nombre y apellidos. 


Feliz 2012