Me he perdido.
He corrido tanto y durante tanto tiempo, que me he perdido.
Cuando he querido reponerme, no he sabido. Y cuando he querido quererme, no he podido. Queriendo ser valiente, me he convertido en una cobarde.
He tenido que ser drástica en mis decisiones. Radical en mis elecciones. Y he seguido corriendo, corriendo muy deprisa, para no estamparme de frente con mis cada uno de mis errores. Que han sido muchos.
Honestamente, cuando uno se equivoca tanto, al final aprende a saber que nunca se ha aprendido lo suficiente. O tal vez no. Todos estamos expuestos a tropezar con las mismas piedras tantas veces como queramos. Y sí, es como queramos, porque realmente es una elección. Siempre a toro pasado somos conscientes de que pudimos haber escogido otro camino y no lo hicimos. Serás un afortunado si encuentras razones con peso por la que escogiste ese camino y no otro cualquiera. La mayoría de las veces, serán escurridizas y sin valor.
Yo creo en los comienzos. En todos los ámbitos, los comienzos son buenos. Ilusionarte, vestirte con escudo y espada y salir a la calle a comerte el mundo. Ojalá pudiéramos vivir en un comienzo eterno.
Pero lo cierto es que sólo podemos vivir en el hoy. Y sólo cuando se es consciente de que el hoy es demasiado efímero, somos capaces de hacer cosas maravillosas, cambios extraordinarios y de ser fuertes. Sólo cuando se es consciente de que cada día que pasa es uno menos que te queda por vivir, somos capaces de dejar de correr y de tener la valentía de afrontar que ésta es la vida que hemos elegido vivir.
Y que si no te gusta, siempre estarás a tiempo de cambiarla.
Pero sólo puedes hacerlo tú.
viernes, 26 de junio de 2015
martes, 11 de diciembre de 2012
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante (Oscar Wilde)
Un viaje astral les deja en un lugar que conocen.
Presencian un dejà vu. Todo es igual y diferente. Llora y él se asusta; en el
fondo las cosas no han cambiado tanto. Ríe y él anima; probablemente no. Ya no
abraza lo suficientemente fuerte. Nada sabe como antes. Tienen su presente
flotando en el pasado. Esa cuerda ya no aprieta pero sí ahoga.
No podía dejar de memorizarlo. Lo abstraía
particularmente, individualmente, fragmentándolo para profundizar en sus
múltiples simplicidades. Dejando entrever las evidencias. Dejándose fascinar
por su claridad, su luminosidad. Él la recordaba y ella lo imaginaba. Él
predecía y ella reprochaba. Demasiada información sin dosificar. Difícil retenerla.
“Ya nunca estará bien. Ya nunca podrá estar bien” .
Aún así, nadie roba lo que le es regalado y nadie pide perdón sin cometer
pecado. No paraba de fumar y hablaba demasiado. Temas cambiantes haciendo
circunferencias en un tema constante. Y hoy no se mantienen distantes. Hoy
quieren ser quienes eran antes. Y si la vida es un juego, ellos unos jugadores.
Pero no hay apuestas sin ver las cartas esta vez. Y sólo tienen que mirarse
para decidir las cantidades, tal vez no con los ojos que llevan hoy, tal vez
con una mirada que perdieron por el camino, o tal vez, deseándolo desde el
fondo de su corazón, con una mirada que aún está por llegar.
viernes, 11 de mayo de 2012
La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes (John Lennon)
Al despertar seguía corriendo. Era un lastre vivir
así, obligándose a no recordar y aterrorizada por el olvido. Nunca paraba de
correr. Más planes, más trabajos, más noches de las que al día siguiente no se
recuerdan. Más de todo, pero ella siempre restaba. Un día menos, se decía. Y
esa era su filosofía. Y seguía corriendo. La vida le pasaba tan deprisa, que a
veces, tenía que pararse a pensar en lo acontecido. Si tras el análisis todo
era correcto, ella descansaba. Pero casi nunca lo era.
Recuerdo que un día la vi parada delante de un
espejo. “No me gusta lo que veo”, me dijo. Y fue la única vez que la escuché
reconocerse. Estaba tan hermosa… Las lágrimas resbalaban a toda prisa de su
rostro, y aún así, por primera vez, quería mirarse. Y quería empezar a andar y
dejar de correr por la vida. Por eso estaba hermosa. Era cristal. Un cristal
ligero que podía romperse con tan solo un roce. Endeble. Pero hermosa.
Fue la última vez que escuché hablar a su corazón.
Y la última vez que la vi. Pronto fue a buscar un disfraz de hierro y todo en
ella cambió.
Empezó una nueva vida, alejada de quién era, y
alejada de todo. Incluso de mi. Y cuentan que la vieron una noche de esas que
no se recuerdan, con más trabajos y más planes, buscando un espejo donde poder
mirarse… Y que cuando lo encontró, siguió corriendo.
martes, 3 de enero de 2012
"Cuando no se piensa lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa" (Jacinto Benavente)
Me ha invadido la magia.
Una invasión completa.
Y resulta que cada día es diferente, y nuevo,
y por primera vez me doy cuenta.
Es esa magnífica sensación de que siempre sea la primera vez,
de explorar lo nuevo, de conocer lo insólito, de indagar en lo desconocido...
Es esa magnífica sensación de que nunca será la última.
Debe ser Magia, ¿verdad?
aunque tenga nombre y apellidos.
Feliz 2012
Una invasión completa.
Y resulta que cada día es diferente, y nuevo,
y por primera vez me doy cuenta.
Es esa magnífica sensación de que siempre sea la primera vez,
de explorar lo nuevo, de conocer lo insólito, de indagar en lo desconocido...
Es esa magnífica sensación de que nunca será la última.
Debe ser Magia, ¿verdad?
aunque tenga nombre y apellidos.
lunes, 26 de diciembre de 2011
"La medida del amor, es amar sin medida" (San Agustín)
Cielo, no te asustes. Esto no es un reproche, ni una carta de despido. Tampoco es seguramente lo que esperas, ni muchísimo menos lo que mereces… Pero esto es por y para ti. Porque doy gracias cada día por tenerte cerca, porque estar cerca de ti hace que todo merezca la pena.
Párate un momento y detente por siempre en mi corazón. Ya acabaron las reformas y todo tiene un aspecto diferente. Hay grandes ventanales por los que entra el Sol por las mañanas y donde puede verse anochecer cada día, pero no llegan nunca las noches… Bueno, tal vez alguna, pero que luego suele disfrazarse con luces de colores. Es ahí donde has decidido clavar bandera, marcar la zona exclusiva de tu permanencia. Tu lugar. Y por supuesto el mío.
¿Bonitas vistas, verdad? Podría pasarme horas mirándolas. Y el reloj, ¿has visto? Lo dotamos de una tecnología inteligente, capaz de detenerse en cada momento importante, para con sólo cerrar los ojos poder revivir cada uno de ellos. Es magnífico.
Y la verdad es que la remodelación ha sido costosa, pero vaya, qué bien nos ha quedado. Ahora sólo espero que tires tus maletas y me digas que no te harán falta nunca más, porque piensas quedarte para siempre. Y yo, prometo poner todo mi empeño para que nunca nos falte nada en la despensa.
Y qué más decirte que no hayas escuchado ya de mi… Recuerdo que una vez dijiste: “soy diferente a todo lo que hayas conocido antes”, y confieso que entonces no lo entendí. Pasado todo este tiempo, y, aunque ya no esperes una respuesta a aquella frase que dejaste escapar, he de decirte, que adoro cada rareza, cada rasgo único tuyo… y que gracias a ser diferente a todo lo anterior, he sido capaz de encontrar exactamente lo que andaba buscando.
...Estoy luchando por encontrar la manera con la que acabar este texto... Porque decirte que te quiero me sabe a poco; ocho letras son incapaces de transmitirte lo que siento. Así que, espero que me disculpes por mis malas maneras de finalizar… Pero espero tener toda la vida para mejorar.
Feliz Navidad y próspero 2012
Un millón de besazos
miércoles, 23 de noviembre de 2011
"Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos" (Paulo Coelho)
La vida nunca es como esperamos que sea. A lo largo de mi existencia, ha habido tantas verdades universales que ni las recuerdo, y al final todas resultan siendo una afirmación temporal. No es cosa sólo del campo de la experiencia, en todos los campos de la realidad es así. Lo que un día resulta ser la mejor cura para el resfriado, a los cuatro años se acaba descubriendo que no lo era, porque de hecho hay otra mejor. O en el campo de la tecnología, lo que hoy es un móvil de última generación es mañana un aparato desfasado. Ocurre en todos los campos. Con el tiempo absolutamente todo cambia. Cambia la vida, cambian las ciudades, cambian las personas. O evolucionan, como quieras llamarlo.
El problema es quien no lo acepta. Y que no parezca que me excluyo de ese conjunto, que no soy una iluminada y que peco de las mismas cosas o de más que el resto del mundo, pero ese es el problema. Que no lo aceptamos. Nos cuesta creer que una persona haya cambiado y creemos que el mundo avanza a nuestro alrededor sin afectarnos lo más mínimo. Por supuesto que ha cambiado, oiga, y gracias a Dios (como expresión, no como oración), pero no sólo ha cambiado ella, sino todo, y en ese todo hemos de incluirnos. Y no, no es una persona mentirosa ni peca de falsedad. Ni lo fue entonces, ni lo es ahora. Simple y llanamente, la que fue su verdad, no lo es ahora. Que siga siendo tu verdad no la obliga a seguir aceptándola como tal. Llegará el día en que tampoco sea la tuya.
Debes aceptar que la vida cambia y evoluciona constantemente, que el tiempo no se detiene ni un momento, que avanza veloz y sin piedad. Que la vida no es tal y como pensamos que será mañana. Y quizá entonces, seas capaz de aprovechar el tiempo, de vivirlo realmente. Porque el día que comprendas que lo único que no podemos cambiar es que todo en esta vida cambia, aprenderás que no es tan importante que las cosas dejen de ser lo que eran, que lo realmente substancial es saber mantener cerca lo que necesitas en tu vida. Y eso SÍ es lo realmente difícil.
domingo, 16 de octubre de 2011
Cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con una persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible (Billy Cristal)
Aún queda mucho tiempo. Mucho tiempo para que descubras toda la verdad que me rodea. Que me rodea y que ahora forma parte también de tu verdad, si tú quieres. Y espero que quieras.
Me gusta volar, y vuelo alto, pero mis alas débiles me hacen caer a veces. Y caer duele, nunca termino de acostumbrarme al golpe. Al conocerte te hiciste el máximo responsable de mis vuelos, y te tengo que decir que eres tú quien construye las nubes y la tierra. Que lo eres todo. Es irónico que una palabra de cuatro letras pueda resumirte; pueda resumir lo que representas en mi vida.
Sé que no es fácil. Que mi vida se sostiene sobre unos endebles cimientos y que mantenerse en pie supone un gran esfuerzo. Sé que no entiendes por qué me dejé construir por mano de obra barata. Si te sirve de algo, tampoco yo lo entiendo. Pero sé que quiero que me reformes de apoco, que me hagas estable y fuerte, y sé que eres el único capaz de hacerlo. Que la obra requiere maestría, una maestría que no se aprende con los libros, sino con el corazón. Necesito que seas el arquitecto de mi vida. Dime que lo harás.
No puedo ofrecerte a cambio más que lo que ya conoces, y lo que te queda por conocer. Lo que quieres que sea y lo que voy a intentar ser toda mi vida. Sé que no es mucho, pero es todo lo que tengo y tendré. Y es lo que quiero que tengas tú.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)