Aún queda mucho tiempo. Mucho tiempo para que descubras toda la verdad que me rodea. Que me rodea y que ahora forma parte también de tu verdad, si tú quieres. Y espero que quieras.
Me gusta volar, y vuelo alto, pero mis alas débiles me hacen caer a veces. Y caer duele, nunca termino de acostumbrarme al golpe. Al conocerte te hiciste el máximo responsable de mis vuelos, y te tengo que decir que eres tú quien construye las nubes y la tierra. Que lo eres todo. Es irónico que una palabra de cuatro letras pueda resumirte; pueda resumir lo que representas en mi vida.
Sé que no es fácil. Que mi vida se sostiene sobre unos endebles cimientos y que mantenerse en pie supone un gran esfuerzo. Sé que no entiendes por qué me dejé construir por mano de obra barata. Si te sirve de algo, tampoco yo lo entiendo. Pero sé que quiero que me reformes de apoco, que me hagas estable y fuerte, y sé que eres el único capaz de hacerlo. Que la obra requiere maestría, una maestría que no se aprende con los libros, sino con el corazón. Necesito que seas el arquitecto de mi vida. Dime que lo harás.
No puedo ofrecerte a cambio más que lo que ya conoces, y lo que te queda por conocer. Lo que quieres que sea y lo que voy a intentar ser toda mi vida. Sé que no es mucho, pero es todo lo que tengo y tendré. Y es lo que quiero que tengas tú.