lunes, 26 de diciembre de 2011

"La medida del amor, es amar sin medida" (San Agustín)


Cielo, no te asustes. Esto no es un reproche, ni una carta de despido. Tampoco es seguramente lo que esperas, ni muchísimo menos lo que mereces… Pero esto es por y para ti. Porque doy gracias cada día por tenerte cerca, porque estar cerca de ti hace que todo merezca la pena.
Párate un momento y detente por siempre en mi corazón. Ya acabaron las reformas y todo tiene un aspecto diferente. Hay grandes ventanales por los que entra el Sol por las mañanas y donde puede verse anochecer cada día, pero no llegan nunca las noches… Bueno, tal vez alguna, pero que luego suele disfrazarse con luces de colores. Es ahí donde has decidido clavar bandera, marcar la zona exclusiva de tu permanencia. Tu lugar. Y por supuesto el mío.
¿Bonitas vistas, verdad? Podría pasarme horas mirándolas. Y el reloj, ¿has visto? Lo dotamos de una tecnología inteligente, capaz de detenerse en cada momento importante, para con sólo cerrar los ojos poder revivir cada uno de ellos.  Es magnífico.
Y la verdad es que la remodelación ha sido costosa, pero vaya, qué bien nos ha quedado. Ahora sólo espero que tires tus maletas y me digas que no te harán falta nunca más, porque piensas quedarte para siempre. Y yo, prometo poner todo mi empeño para que nunca nos falte nada en la despensa.
Y qué más decirte que no hayas escuchado ya de mi… Recuerdo que una vez dijiste: “soy diferente a todo lo que hayas conocido antes”, y confieso que entonces no lo entendí. Pasado todo este tiempo, y, aunque ya no esperes una respuesta a aquella frase que dejaste escapar, he de decirte, que adoro cada rareza, cada rasgo único tuyo… y que gracias a ser diferente a todo lo anterior, he sido capaz de encontrar exactamente lo que andaba buscando.
...Estoy luchando por encontrar la manera con la que acabar este texto... Porque decirte que te quiero me sabe a poco; ocho letras son incapaces de transmitirte lo que siento. Así que, espero que me disculpes por mis malas maneras de finalizar… Pero espero tener toda la vida para mejorar. 


Feliz Navidad y próspero 2012
Un millón de besazos

miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos" (Paulo Coelho)


La vida nunca es como esperamos que sea. A lo largo de mi existencia, ha habido tantas verdades universales que ni las recuerdo, y al final todas resultan siendo una afirmación temporal. No es cosa sólo del campo de la experiencia, en todos los campos de la realidad es así. Lo que un día resulta ser la mejor cura para el resfriado, a los cuatro años se acaba descubriendo que no lo era, porque de hecho hay otra mejor. O en el campo de la tecnología, lo que hoy es un móvil de última generación es mañana un aparato desfasado. Ocurre en todos los campos. Con el tiempo absolutamente todo cambia. Cambia la vida, cambian las ciudades, cambian las personas. O evolucionan, como quieras llamarlo.
El problema es quien no lo acepta. Y que no parezca que me excluyo de ese conjunto, que no soy una iluminada y que peco de las mismas cosas o de más que el resto del mundo, pero ese es el problema. Que no lo aceptamos. Nos cuesta creer que una persona haya cambiado y creemos que el mundo avanza a nuestro alrededor sin afectarnos lo más mínimo. Por supuesto que ha cambiado, oiga, y gracias a Dios (como expresión, no como oración), pero no sólo ha cambiado ella, sino todo, y en ese todo hemos de incluirnos. Y no, no es una persona mentirosa ni peca de falsedad. Ni lo fue entonces, ni lo es ahora. Simple y llanamente, la que fue su verdad, no lo es ahora. Que siga siendo tu verdad no la obliga a seguir aceptándola como tal. Llegará el día en que tampoco sea la tuya.
Debes aceptar que la vida cambia y evoluciona constantemente, que el tiempo no se detiene ni un momento, que avanza veloz y sin piedad. Que la vida no es tal y como pensamos que será mañana. Y quizá entonces, seas capaz de aprovechar el tiempo, de vivirlo realmente. Porque el día que comprendas que lo único que no podemos cambiar es que todo en esta vida cambia, aprenderás que no es tan importante que las cosas dejen de ser lo que eran, que lo realmente substancial es saber mantener cerca lo que necesitas en tu vida. Y eso es lo realmente difícil. 

domingo, 16 de octubre de 2011

Cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con una persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible (Billy Cristal)


Aún queda mucho tiempo. Mucho tiempo para que descubras toda la verdad que me rodea. Que me rodea y que ahora forma parte también de tu verdad, si tú quieres. Y espero que quieras.
Me gusta volar, y vuelo alto, pero mis alas débiles me hacen caer a veces. Y caer duele, nunca termino de acostumbrarme al golpe. Al conocerte te hiciste el máximo responsable de mis vuelos, y te tengo que decir que eres tú quien construye las nubes y la tierra. Que lo eres todo. Es irónico que una palabra de cuatro letras pueda resumirte; pueda resumir lo que representas en mi vida.
Sé que no es fácil. Que mi vida se sostiene sobre unos endebles cimientos y que mantenerse en pie supone un gran esfuerzo. Sé que no entiendes por qué me dejé construir por mano de obra barata. Si te sirve de algo, tampoco yo lo entiendo. Pero sé que quiero que me reformes de apoco, que me hagas estable y fuerte, y sé que eres el único capaz de hacerlo. Que la obra requiere maestría, una maestría que no se aprende con los libros, sino con el corazón. Necesito que seas el arquitecto de mi vida. Dime que lo harás.
No puedo ofrecerte a cambio más que lo que ya conoces, y lo que te queda por conocer. Lo que quieres que sea y lo que voy a intentar ser toda mi vida. Sé que no es mucho, pero es todo lo que tengo y tendré. Y es lo que quiero que tengas tú. 

martes, 4 de octubre de 2011

Olvida que has dado para recordar lo recibido (Mariano Aguiló)


Que te vaya bien. De verdad que deseo tu felicidad, aunque nadie entienda por qué.
Tu felicidad lejos de mi vida y lejos de todo lo que me rodea, precisamente porque es ahí donde finalmente la podrás encontrar, pero tu felicidad a fin de cuentas. Que sonrías, que te hagan reír, que encuentres en definitiva, lo que en mi no encontraste. Me gustaría decir que te lo mereces, pero es demasiado relativo como para afirmarlo sin ponerlo en duda. Todo fue siempre demasiado relativo. Digamos que la justicia no era nuestro punto fuerte. Aunque a día de hoy, lo que sí que puedo afirmar, es que el único punto fuerte era yo. Que tristemente fui la única que apostó y cayó en la quiebra absoluta de la dignidad. Pese a todo, no estoy arrepentida, más al contrario, me sirve hoy para conocer más a fondo la vida, para saber qué es lo que quiero y qué no, para saber por qué le quiero y por qué quiero seguir queriéndolo toda mi vida, para no encontrarme, como me pasaba hace unos años, quebrantántemente perdida. Es lo que tiene el juego, que unas veces se gana y otras se pierde, y hoy me planteo que también es relativa la victoria.
Deseo que te vaya bien, que seas feliz. Gracias a ti aprendí que la vida era veloz y que cada momento que pasaba, era un momento que no volveríamos a vivir. Muchos tardan toda la vida en descubrirlo, y a mi nada más me bastó con varios años de pocas migas escondidas por los portales más recónditos y de furtivos banquetes. Aprendí a valorarlos. A sobrevalorarlos añadiría. Y a la fuerza aprendí a apreciarlos y a volcar en pequeños momentos grandes emociones. Y desde entonces soy otra persona; gracias a toda la vida que me robaste, aprendí a valorar la vida que me regalan. Por eso te deseo lo mejor, porque después de ti, es mucho más fácil ser feliz.  

domingo, 18 de septiembre de 2011

"La felicidad es la certeza de no sentirse perdido" (Jorge Bucay)

Creo que he acertado a definir lo que siento. He rebuscado y revuelto todos los muebles buscando algún olvido. Perdiendo el tiempo una vez más. Ganándole. Venciendo yo esta vez. Peleo por recordar lo que juré olvidar, y no lo consigo. Quién era no es ya una pregunta. Ya no me pregunto quién es hoy. Y en ese pensamiento sonrío, río a carcajadas. Abro las persianas y respiro un aire diferente. Un aire apaciguado y manso que me llega a los pulmones y cosquillea mi nariz. Me gusta estar aquí. Siento, por primera vez en mi vida, que estoy exactamente donde debería estar. Contigo; a tu lado; en tu espalda. Y sólo pienso en que no quiero olvidar nunca este momento. Quiero inmortalizarlo y revivirlo cada vez que no esté a tu lado, incluso respirando este aire. Guardarme este olor, este calor, para siempre. Y volver a él constantemente. Y me pregunto qué pasa por tu cabeza, y la respuesta llega en forma de beso con tu mano en mi pelo. Yo sonrío, y sé que en el mundo no hay mayor felicidad que esa sonrisa. 

sábado, 11 de junio de 2011

"La palabra precisa tal vez sea efectiva, pero ninguna palabra jamás ha sido tan efectiva como un silencio preciso" (Mark Twain)


Voy dando portazos bien fuertes, para que se me escuche, y cerrando las habitaciones en las que no quiero vivir. Me encanta como al final todo acaba volviéndose del revés, hasta lo que era estable, porque es lo único que termina dándonos una gran lección: que con certeza, nada estará ahí por siempre. Desde esa perspectiva, todo tiene que verse diferente. Aunque claro, siempre podemos caer en el error de echarle la culpa de todas las cosas incontrolables a factores externos sin ningún tipo de credibilidad, como por ejemplo, el destino. Sí, eso que nadie tiene bien cierto, pero al que siempre podemos atribuirle todo tipo de acontecimientos insatisfactorios. Pero a mi me parece cobarde. Muy, muy cobarde. Por eso no creo en el destino, sino en la verdad. Y la verdad es que hay cosas que sería imposible mantener porque carecen de sentido.
Siempre me he calificado de analfabeta en las despedidas, puesto que nunca he sabido maniobrar bien en ese tipo de actos, es mi asignatura pendiente. Al final, nunca he sabido qué decir ni cómo hacerlo. He ido dando bandazos de un lado para otro porque nunca me he creído lo suficientemente preparada como para decir “adiós”, pero debo de estar adquiriendo experiencia.
Veo diluir tu imagen, entremezclándola entre lo que nunca fuiste y lo que no eres, y hasta ayer me preguntaba quién eras en realidad. Hoy no me interesa. Porque al final lo único que merece la pena es llegar a conocerse a uno mismo, y puedo decirte uno a uno los motivos por los que esa silla cojeaba y sólo pocos de ellos fueron causados por ti. Y ahora, no guardo ningún rencor a nuestra historia y no le busco una palabra a nuestro error.
Hoy no me da pena decir adiós. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Salen errados nuestros cálculos siempre que entran en ellos el temor o la esperanza (Molière)

"REBAJAS"

Vendo corazón en inestables condiciones, con poco años de vivencia y muchos de experiencia. A disposición también vista poco acertada y un olfato mal rastreador. Vendo palabras que no saben sonar a tiempo, y frases que nunca llegué a decir por miedo a estar equivocadas. Ofrezco por buen precio cuerdas vocales rotas, con posible reparación, para quien busque callar a gritos “perdón”.  También a la venta una respiración entrecortada, presionada y complicada, para quien prefiera vibrar en una habitación cerrada en vez de pulsar un botón. Vendo piernas cansadas, algo deformes en fachada pero que nunca cesaron en la carrera, y unos pies algo patosos y pequeños, pero que saben aguantar la presión. A la venta un camino a medio hacer, un pasado algo borroso y un futuro desvelador. Todo cuanto nadie ha querido, sale hoy en promoción. 

domingo, 8 de mayo de 2011

Contra la promesa (Risto Mejide)


Lo prometido es duda


Se acaba una relación. Se acaba una relación y te mueres de adiós. Se acaba una relación, te mueres de adiós, y entre tanto descalabro, acabas olvidando tu remolque de promesas rotas. Ese remolque que, impulsado por la pasión inicial y el romanticismo más optimista, jamás perdió la velocidad de crucero. Tú te paras, te apeas, provocas baja emocional, pero tarde o temprano ese remolque vendrá a por ti, atropellándote con toda su inercia, mala hostia y celebridad.
Y si en algún momento te falla la memoria, no te preocupes. Padres, suegros, hijos, amigos y familiares varios están ahí para darle el último impulso al remolque justo en el instante del impacto, y recordarte los planes que teníais, lo mucho que la querías, lo mucho que la quisiste, lo mucho que aún deberías estar queriéndola si de verdad fueses cumplidor y no ese hatillo de decepciones en el que con los años te nos estás convirtiendo.
Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar.
Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que con los años, a toda promesa le ha salido un matiz. Te querré hasta fin de año, tendremos un hijo para cada uno, se llamarán como tu cartero y mi estilista, viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos.
Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado.
Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo y con los demás. Porque actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople el viento sobre las velas.
Pero es que si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y únicamente en el presente. Cariño, hacia dónde va lo nuestro.
Yo cada día me siento más orgulloso de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar.
Hoy, mientras la palabra nosotros se me escurre líquida entre los dedos, me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués.
Y aun así, hay algo que quiero y puedo decirte.
Que pase lo que pase a partir de ahora, voy a quererte toda la vida.
Te lo prometo.

"EL SENTIMIENTO NEGATIVO. Si estás conmigo, estás contra mi". Risto Mejide

miércoles, 20 de abril de 2011

Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás (Gabriel Marcel)

FUE REAL


Para mí fue real. Qué importa si nos mentimos, si nos herimos, si nos rompimos. Fue real. Todo cuanto sentí, todo cuanto pasé. Fue real para mí y con eso es suficiente.
Como a nadie. Te quise como a nadie en esta porquería de vida. Te quise como creo que nadie puede querer. Abandoné todo en lo que creía por darte a ti una mejor vida, sobrepuse tu felicidad a la mía, te di todo cuanto pude, todo cuanto tuve, todo. En un baúl de recuerdos olvidados debes tenerlo guardado.
No me importa que no fuera verdad, para mí fue real, y con eso es suficiente. No me arrepiento de haberte amado, porque te amé. Te amé con más fuerza de la que pensaba que tenía, y con menos esperanzas de las que había. Te amé. Y sonrío al pensarlo, al recordar esos momentos en que nada me importaba más que tú. Sólo tú. Siempre tú. En todos los momentos de mi vida, en cada paso que daba hacia delante, en cada mirada hacia atrás... tú. Con todos tus defectos y todas tus manías, con todas mis locuras y toda mi osadía.
Te amé. Fue real.
Es cierto que enloquecí. Enloquecí por ti. Y no me importa que tú no sintieras lo mismo, no me importa que para ti el recuerdo se haya esfumado, no me importa que estos sentimientos sean ahora sólo recuerdos. Porque te amé realmente.
En cada una de las despedidas se iba un trocito de mi alma, y sin ella me quedé. Pero no me importa. Porque fue real. Fue algo mágico aquel sentimiento, y ahora entristezco al pensar que lo perdí. Era bonito creer en el destino, era bonito pensar en ti. Llamarte, soñarte, tocarte. Era hermoso planear contigo. Volar contigo. Fue bonito vivir para ti. Y no me arrepiento.
Nunca podré odiarte pese a todo lo que te he llorado, pese a tantas veces que te lo he dicho. Nunca te odiaré. Es imposible odiar a quien más has querido en el mundo. Es imposible tornar mis pensamientos en negativos ahora, después de haber creído que si estabas en el mundo era porque te necesitaba para mí. Es imposible odiarte, es real.
Y todavía a veces quedan dudas de si te quiero, de si me duele, de si la herida ha cicatrizado. Dicen que esas heridas nunca cicatrizan y puede que sea cierto. Pero es triste sentir que ya no siento lo que sentí. Es triste saber que nunca lucharé por y para nadie como lo hice para ti. No espero que mi herida cicatrice por siempre, sólo espero que el tiempo nos tenga compasión. Que se salven nuestros buenos momentos y desaparezcan los malos para que al mirar al pasado pueda verte sonreír. Con toda tu grandeza, con esa sonrisa que hace sonreír a los demás. Sólo espero que cuando tú mires atrás también puedas sentir, que aquello que sentimos fue real. El amor que nos tuvimos fue real. Aunque se haya quedado en el pasado todo aquello que soñamos, y aunque ahora no seamos nada de lo que fuimos. Aunque sean distantes nuestros caminos y aunque ya no creamos en el destino. Fue real, tristemente... lo más real que yo he vivido.

jueves, 14 de abril de 2011

La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés (Antonio Machado)


O quizás sí. Quizá ya todo se haya quedado demasiado lejos. Tan lejos que ni mi mente alcanza a verlo, y ahora el hechizo se nos deshizo y tu vida tiene otro camino. También la mía.
Quizás volvamos a vernos. Puede que en algún lugar del mundo volvamos a cruzarnos algún día y sonrías, que con esa sonrisa cicatrices las heridas que quedaron abiertas por nuestras malas maneras, y que tomando un café resumamos nuestros vaivenes por el mundo. Quizá desorientados, como estoy ahora que he descubierto que no estoy tan rota. O que quizás sí.
Puede que hayamos descubierto la manera de ser felices. Que nos hayamos dado cuenta de que nuestro huracán ya ha destruido nuestro hogar, y que debemos buscar nuevas ciudades para seguir adelante. Quizás lo estemos haciendo bien.
 Maldigo mi curiosidad, pero poco haré por cambiarla. Y ahora que quizás ya ni piensas en mi, siento en el pecho un algo que no acierto a definir. Quizás no sea miedo. O quizás sí.

martes, 5 de abril de 2011

Aquello que fue no nos interesa porque fue, sino porque, en cierto sentido, sigue siendo (Johann Gustav Droysen)


Hoy voy a hablaros de ella, porque pocos la conocen y de esos pocos aún menos saben quién es. Se disfrazaba de guerrera ocultando su frágil cuerpo, la consideraba valiente por salir así a la calle, a luchar. Y vaya que si luchaba. Da igual cuántos hombres, dragones, fantasmas aparecieran, sacaba los puños y los vencía. Era valiente, tan valiente como me hubiera gustado ser a mí. Y jamás, nunca, se rendía. Pero eso ya no importa porque ella se ha vencido. Ha decidido después de ganar la guerra, entregarse al enemigo. Irónicamente se cree valiente ahora por ir al otro territorio, cuando sabe que es imposible vencer ahí. Se hace la valiente, pero es cobarde porque gira la cabeza y no quiere avanzar, porque si avanza su cuento se destroza y qué va a contarles a los demás… ¿Que perdió? Ha pasado tanto tiempo mentalizándose y creyéndose sus mentiras que cree que todo su camino no tiene sentido sin esa guerra. Y temerosa de que todo acabe, se aferra a ella sin tener nada con lo que sostenerla, cuando en el fondo sabe, que todo ya ha acabado, que esta historia durará tanto como ella quiera alargarla.
Ella. Creo que ni ella llegó a conocerse jamás. Princesa de cuentos ficticios, pero princesa como la que más. Se ha acostumbrado a estar tan dolida que no le importa dolerse un poco más. Se quiere poco. Y le ha querido mucho. Y se vende cual esclava aferrándose a su falso destino, a su historia de princesa, que no vive nada más que en su cabeza.
Sí, estoy hablando de ti. Ella eres tú.
Y ahora sonríe porque ya ha confirmado que estoy hablando de ella. Sabe que he escogido esta manera de hablarle porque siempre es la única que consigue llegar a su corazoncito, que ahora mismo hace pupa. Se puede tropezar dos veces, ¿pero tres? Es demasiado, ¿no crees?.
Ella, cabezota insaciable. Se cree valiente y es cobarde. Avanza y mira atrás sólo cuando sea necesario, si caminas de espaldas… simplemente caerás. Pero no dudes ni un momento, que tras la caída, iré a levantarte (y te diré: te lo dije).

miércoles, 23 de marzo de 2011

El tiempo ha puesto muchas veces remedio a aquello que no ha podido ponérselo la razón (Séneca)


Me siento herida cada vez que piso esta ciudad. Cada paso es un cuchillo que me recuerda mi gran derrota. Me dejé ganar inconscientemente, te dejé romperme lentamente. Y nos perdimos inevitablemente. Aprendí a sobrellevarlo, a vivir empapada entre hielos y cigarrillos, a sonreír sin ganas, a tocar sin manos, a sentir placer fingiendo darlo. Aún a día de hoy me duele pensar en ti, es algo que no puedo evitar, por eso evito pensarte. Y lo consigo.
Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando alguien pronuncia tu nombre, han pasado ya largos años y sigues doliendo. Y no te quiero, ya no te quiero. Pero joder, como te echo de menos. Tus risas, tus chismes únicos, los abrazos perfectos, esos besos justo a tiempo, tu mirada, tu pelo, nuestros sueños, los planes, los secretos… Echo de menos el sentimiento que provocaban en mi. Que provocabas. Recuerdo cómo me sentía cuando te miraba. Tan llena, tan viva, tan completa. Sabía que eras tú, no me cabía la menor duda de que eras tú. Estaba equivocada, y ahora… mírame, ni siquiera quiero hablar contigo. Estoy tan dolida por todas tus acciones, todos tus actos… que ni siquiera quiero recordarte con alegría, ni siquiera quiero pensar en que ya has salido de mi vida y que no hay manera de que vayas a volver. Por qué no podías ver en mi lo que yo veía en ti. Por qué no nos hicimos felices. Siempre lo pregunto, pero nadie contesta.
Fue injusto. Totalmente injusto. Pero ya no me lamento por ello, aunque hoy me haya refugiado en un recuerdo para reencontrarte ya no quiero que formes parte de mi presente. Estás bien donde estás, el pasado es el lugar indicado para ti. Ya nos destruimos lo suficiente como para arreglarlo. Pero... siempre que giro la cabeza quiero verte. Y hay días en los que cesa la decepción que tengo hacia ti y sonrío al pensarte. Y otras como hoy, que me es necesario expresar que estuviste aquí alguna vez, sólo para demostrarme a mi misma que no todo el tiempo fue en vano. Por fin tuvimos una despedida. Irónicamente, no fue preciso emplear el lenguaje, simplemente nos dimos la espalda y empezamos a caminar. Y ahora, cuando me giro, ya no sé ni dónde estás. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

La compasión nunca puede sustituir al amor (Oscar Wilde)



Tu boca me enciende, tus palabras me apagan, tu lengua me miente, tus ojos te delatan. Dilo luego y ahora miente, haz que ahora se haga yaga, bésame tan fuerte que olvide que ayer te odiaba. Y luego miente, traiciona a esta ilusa soñadora de cuentos y memeces, que la yaga se cierra y ya casi ni escuece. Por eso hazlo ahora que tu boca todavía enciende mi pasión y apaga los aflores con una palabra de desamor. Más tarde miente, pero mírame con esos ojos que hacen olvidar todos mis enojos y bésame en la frente, que todavía recuerdo el olor de tu cabello y el perfume de tu piel, no dejes que olvide que pude dejarte de querer y no quise. No dejes que pare de torturar a este ingenuo corazón diciéndole que algún día volverás. Ven ahora, y luego miente, que el mañana no nos quite el presente.


Naiara

domingo, 27 de febrero de 2011

Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda (Martin Luther King)


Parece que no terminamos de aprender de ninguno de los errores que cometemos en la vida. Parece que incluso a sabiendas desde un principio cómo acabarán las cosas nos gusta arriesgarnos, ¿por qué? Porque nos creemos diferentes, porque pensamos que las cosas pueden cambiar, porque pensamos que a nosotros no puede pasarnos, porque pensamos que nosotros ya hemos aprendido y no volveremos a pasar por nada parecido. 
Quién inventó esa estupidez de vivir es aprender, uno aprende de lo que quiere. Hay situaciones de las que no se saca ninguna lección, de las que sólo sacas una decepción, una humillación, una derrota o una piedra más en tu muro de emociones negativas. No, no se aprende de una mala experiencia, dejemos ya de buscarle el lado positivo a las cosas. Hay por situaciones por las que nadie debería pasar. Nadie debería llegar a la locura por nada ni por nadie que no lo merezca, y recalco, que no lo merezca. Nadie debería verse nunca envuelto en una situación en la que la vida de nadie dependa de él mismo, ni nadie debería preguntarse nunca si su vida tiene valor. Nadie debería ser maltratado ni física ni psíquicamente y, por supuesto nadie debería sentirse pequeño en un mundo de gigantes. Nadie debería amar sin ser correspondido, o amar siendo correspondido para al final darte cuenta de que esa persona no era para ti. Si alguien ha conseguido sacar alguna lección de alguna de esas situaciones que POR FAVOR la haga saber al resto del mundo. Al resto de las personas estúpidas (como yo) que tras haber atravesado por una etapa difícil de su vida y a penas haberla superado (o fingir haberla superado) siempre se consuela diciendo: “de esto aprendo”. ¿Aprendes? ¿Qué aprendes? Que cada día eres un poquito más gilipollas y un poquito más estúpida, que los consejos que vas dando gratuitamente a tus colegas te olvidas de emplearlos en ti, que toda esa fuerza que aparentas fielmente delante de los que te admiran no es más que una máscara barata, y que, cuando te la quitas, no eres nada más que esa tonta estúpida que nuevamente se ha equivocado. Sí, eso aprendes, a contar errores. A ver hasta cuánto más estás dispuesta a pisotearte y a arrastrarte. Y vaya, parece que cada vez, estás dispuesta a llegar más lejos, sorprendente, ¿no?. Has aprendido a ser un poco más IMBÉCIL, enhorabuena.
 Si desde bien pequeños nos enseñasen límites (hasta dónde debe llegar una persona para según qué cosa), respeto (aprende a respetar a los demás empezando a respetarte a ti mismo), toma de decisiones (cómo valorar las consecuencias de cada decisión de manera objetiva)… en definitiva, cosas útiles, en lugar de todas esas patrañas que nos enseñan, la gente no inventaría frases de perdedores como las que venimos oyendo durante toda nuestra vida; eso de crecer es aprender a despedirse, vive hacia delante y aprende hacia atrás, no hay mal que por bien no venga, bla, bla, bla… conclusión: que eres tonto del culo, pero no te preocupes, mal de muchos, consuelo de tontos. 
Y lo mejor de todo, es que llega un momento en el que te lo crees. Sí, es cierto. Te has pasado 15 años en el colegio, 5 años en la universidad, hasta puede que hayas hecho un master, y todos esos estudios, todas esas vivencias, toda esa experiencia y toda esa sabiduría acaba llegando tan lejos que te crees esas estupideces y hasta te animan. Te consuelan. Las empleas con agudeza, como el que más sabe del tema, como si de repente te hubieran dado el doctorado sobre la frase. Porque tú sabes lo que dices, y de eso aprendes. Vaya que si aprendes. Ya no eres la misma, no, no. Ahora eres mucho más fuerte, y muchísimo más desconfiada, vamos, ahora no existe persona que te la pueda colar, porque ahora te has convertido realmente en una persona realizada. ¿Puedo reírme ya? Dentro de un par de años seguramente estarás llorando por el mismo puto motivo. Pero bah, no me creas, es mejor que recuerdes lo que te digo, dentro de un tiempo descubrirás el sentido. 
Pero si realmente quieres aprender, deja de verte siempre como la buena de la película y a la que todo le sale mal en la vida, porque tú también tienes culpa de estar donde estás. Y cada mañana repítete a ti misma lo absurda e imbécil que has sido durante el tiempo en el que te has sentido así. Cada mañana. Hasta llegar a odiar esa etapa de tu vida. Entonces, quizá entonces, hayas aprendido algo de esa situación. Sin frase popular… como que no convence. No tiene ese gancho. ¿Qué puedo hacer? Inventaré una… “Pocos males vienen del aire” “Para aprender, empieza por ver”. Ese es un buen comienzo para una nueva lección. Otro día, más y mejor.


Naiara

martes, 22 de febrero de 2011

El cuaderno de Noah


"Los poetas casi siempre decriben el amor como un sentimiento que escapa a nuestro control,  que vence a la lógica y al sentido común.  En mi caso, fue exactamente así.  No esperaba enamorarme de ti y dudo mucho que tú tuvieras previsto enamorarte de mí.  Pero cuando nos conocimos, ninguno de los dos pudo evitarlo.  Nos enamoramos a pesar de nuestras diferencias y,  al hacerlo,  creamos un sentimiento singular y maravilloso.  Para mí,  fue un amor que sólo puede existir una vez,  y por eso cada minuto que pasamos juntos ha quedado grabado en mi memoria.  Nunca olvidaré un solo instante de nuestra relación"
[[ Nicholas Sparks ]]

miércoles, 16 de febrero de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor (Paulo Coelho)


Sólo te pido paciencia. Sólo eso. Soy complicada, difícil e incomprensible, pero dentro de todo eso hay un corazón que ha empezado a latir sin miedo gracias a ti. Quizá no exactamente sin miedo, porque he de confesarte que cada concesión que te hago inconscientemente lleva tras de sí una gran retirada de escudos, que mientras se queman me preguntan si realmente quiero hacerlo. Y sí, quiero.
Viniste a romper las grandes murallas que creé a lo largo de estos años con una gran patada, y ahora estás aquí, conmigo. Me haces sentir tan segura… tan viva, tan fuerte, que lo único que quiero ahora mismo es verte, sentirte, tocarte, tenerte, besarte. Y conocerte, saber de cada parte de tu vida en la que no estuve presente, y construir hoy recuerdos a los que poder acudir mañana, cuando quizá toda esta fuerza no sea tan fuerte como lo es ahora, que los dos sabemos que éste sentimiento tan arrasador no será perenne. Y no me importa, soy feliz ahora, en este preciso momento, precioso por cierto. Y te veo sonreír, intuyo que sientes lo mismo.
Soy más feliz compartiendo contigo. Soy más feliz ahora que estás conmigo. No quiero perderte, no voy a perderte. Si te quedas conmigo, prometo quererte. Te pido paciencia, sólo eso. Dime que la tienes, y yo te concedo el permiso de reforma.

Naiara

lunes, 7 de febrero de 2011

Las despedidas siempre duelen, aún cuando haga tiempo que se ansíen (Arthur Schnitzler)

Demasiadas veces he pensado en la vida que no me has dado... Me pregunto cuánto más durará esto. Todo comenzó como un error que ambos cometimos sin ningún motivo. Algo que, de repente, ocurrió en nuestras vidas y las hizo cambiar. Si te soy sincera, a veces pienso que no fue real... Fue un sueño que hicimos cada uno a su manera... Fue una historia que no tuvo principio y por eso no tendrá final. Puede que algún día me veas marchar impotente cuando todo esto acabe, igual que ahora la que observa desde lejos soy yo... sin decir nunca adiós. Y mientras te alejas... mis ojos olvidaron mirarte. Y mientras te tengo delante te siento lejos e inalcanzable. Así te recordaré siempre, cerca pero más lejos que nunca. Dos personas separadas buscando un objetivo común: la felicidad. Distancia y felicidad... hasta ahora separadas pero deben unirse para darnos las fuerzas de seguir andando. Y te marchas caminando cabizbajo con millones de preguntas que no... ya no obtendrán respuestas. Y a mi boca se le olvidó decirte adiós. Pero está en el aire... Queríamos hablar tanto que nos quedamos callados. Mas alejados que nunca estando al lado. Palabras que duelen, preguntas que inundan tu corazón de un dolor que no cesará pronto... pero con el que hemos aprendido a vivir. Yo asiento con la cabeza, mis ojos olvidaron dejar de llorar... Me siento como una niña perdida... con tantas cosas que mirar sin conseguir ver nada. Mis manos tiemblan... y las tuyas también. Querríamos recuperar aquel tiempo que dejamos correr... Palabras entrecortadas, dolidas, flotando en el aire... y un adiós que no dice nadie. Irónicamente el destino nos juntó en el mismo cielo que fue cómplice del surgimiento de esta locura. Irónicamente, nos diremos adiós en el mismo sitio donde tantas otras veces nos dijimos hola. Quién se atreve... quién es valiente. Un adiós que no se dice... pero se siente...


Naiara

martes, 1 de febrero de 2011

Cada día sabemos más y entendemos menos (Albert Einstein)

Recuerdo como deshice mis sábanas, y como un ser inanimado me tumbé dejando todo mi cuerpo como si de un peso muerto se tratara. Me sentía liberada, pero a la vez con los pies clavados en un cemento demasiado seco como para salir volando. Libre, y aferrada a un clavo ardiendo que sólo había provocado llagas en mi joven piel. En mi piel ya no tan joven, envejecida y oscurecida por tus sucias y baratas migajas, en mi piel cansada de abrazar a una almohada llorona que triste te añoraba abrazada a mi pecho.
Recuerdo cómo desde la cama miraba hacia el techo. Y me preguntaba por qué había llegado hasta aquí. Y cómo. Y aunque ahora tengo la respuesta, ya no merece la pena contestar. Y aunque todavía me quedan preguntas, ya no quiero preguntar. 




Naiara

viernes, 28 de enero de 2011

Tú, Garfunkel


Desmemoriado quiero estar, para ser olvidadizo, y desatender lo nuestro, si es que alguna vez hubo algo de eso...
Me miras bien y te das cuenta de que todo se nos fue a la mierda, el tejado lleno de piedras que nos cubren de distancia.

Se nos va ya el santo al cielo, por querer ya ni te quiero,
si no es así lo omitiremos.,,

Yo soy Simon tú Garfunkel, yo soy Simon tú Garfunkel...




lunes, 24 de enero de 2011

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes (Khalil Gibran)

Llevaba mucho tiempo buscándote, que bueno que estés aquí por fin. Hace cuánto que no nos vemos, ¿un par de años quizás?. Sí, debe rondar por esas fechas… ¡¡Guau!! Todavía no puedo creer que hayas regresado. Estás aquí… conmigo. 
Ya ni recordaba cómo eras. No recordaba a penas nada de ti. ¡¡Estás incluso mejor!!, quién lo diría. De veras pensé que andarías perdida un par de años más, no sé, hasta que la tempestad amainara… ¿o quizá ya pasó? Espera, ¿de veras ya ha terminado todo? ¿Ya no hay guerras, ni atropellos, ni lágrimas, ni sollozos, ni noches sin dormir? ¿De verdad que todo ha acabado? ¡No puedo creerlo! Estoy perpleja. 
¿Y ahora qué? No sé, ¿piensas quedarte mucho tiempo? Me refiero… Cuando te largaste te eché mucho de menos, pero con el tiempo aprendí a sobrellevarlo, ahora que estás aquí, no sé si soportaré otra vez perderte. De verdad... qué alegría, no sé qué decirte. Tengo ganas de llorar, de reír, de gritar, de saltar, de gritarles a todos que has vuelto. No puedo parar de sonreír. Y todo gracias a ti. Gracias a tu vuelta. No sabía que te echaba tanto de menos…
 Felicidad, que bonito nombre tienes. 


Naiara 

lunes, 17 de enero de 2011

El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla (Manuel Vicent)

Aquél día todo cambió.
 No sé por qué, no sé cómo, pero todo de repente se hizo mucho más claro de lo que había sido el año anterior. Parecía como que, de repente, todo lo que no había sabido ver hasta entonces podía contemplarlo tan sólo con girar el cuello. Miré mis pasos, miré mis pies, y no entendí dónde me hallaba. No me sentía orgullosa de estar ahí. No me gustaba mi camino. Y aquél día volví a casa        sin mirar el retrovisor, sin escuchar ninguna canción, sin una lágrima en mis mangas. Repentinamente, todo tenía sentido. 
Un sentido que nunca había querido darle. 


Naiara

sábado, 15 de enero de 2011

Mi personalidad- Love of Lesbian

"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla" Robert Browning 


El día que escuché esta canción, supe que al final, todos estamos hechos de lo mismo.

Mi personalidad- Love of lesbian


"Y ahora ¿qué piensas hacer? Soy nulo y tú distante, y ya nada es como antes"

miércoles, 12 de enero de 2011

¿En efectivo o con tarjeta?

Aquí le traigo todo lo que me pidió. No estaría de más que lo revisara, no vaya a ser que por correr demasiado haya olvidado algo. Mejor aún, comprobémoslo juntos.
A ver… le traigo un corazón parcheado, en casi perfectas condiciones, si lo trata bien y con amabilidad y paciencia es capaz de sentir ilusiones y esperanzas, he peleado mucho por conseguírselo, pero aquí lo tiene. También tengo las ganas que me pidió. No le aseguro que funcionen todos los días del año, hay muchos factores que pueden hacer que flaqueen. Le recomiendo alimentarla varias veces al día, haciendo especial hincapié en fechas señaladas, y en pequeños detalles que hagan que se mantengan fuertes, si sigue las indicaciones no tienen por qué fallar, pero ya se sabe que con estas cosas uno nunca tiene total seguridad. 
Bueno, prosigamos. Un kilo de paciencia, dos de capacidad de solventar problemas, medio kilo de ignorancia, medio de adaptación y 4 litros de tiempo. No sé si tendrá suficiente. Es importante que vaya consumiéndolos diariamente, sobretodo durante los primeros meses de la adquisición, ya sabe, para que sea efectivo. 
Por último también le traigo la confianza. Ya le advierto, es muy complicada de mantener viva. Plántela primero en un recipiente pequeño, y si consigue que eche raíces transplántela a un recipiente más grande. Es importante que la riegue siempre con el mismo agua, y varias veces al día. Aunque vea que sigue húmeda la tierra, no se confíe, es una planta muy difícil de crecer y que se marchita en cuestión de segundos. Cuídela como si de ella dependiera todo, porque depende.
Bueno, pues parece que ya está todo. Le recuerdo que no se admiten devoluciones. Si se arrepiente… siempre puede tirarlo todo a la basura, que ya vendrá alguien a recogerlo. Firme aquí. Sí, donde pone interesado. Muy bien, aquí tiene el comienzo de nuestra relación. Ahora ya no hay marcha atrás. 
Suerte.


Naiara

jueves, 6 de enero de 2011

La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla (Jorge Santayana)

Recuerdo las primeras lágrimas que derrocharon mis ojos por ti. A fuego grabaron un recorrido que se hartaron de repetir hasta la saciedad. Limpias, claras, débiles, inocentes… chivatas. Mientras tú te incorporabas, te revelaban conmigo en la cama lo mucho que me importabas. 
Fue el comienzo de lunas eternas y largas madrugadas intentando entender por qué tú no estabas. Me gustaría confesarte que ahora lo entiendo, pero te juré no mentirte nunca más hace ya mucho tiempo, y debo decirte que continué con mi promesa. Pero te fallé en otras tantas. El tiempo pasa, las heridas cicatrizan, las personas maduran, la vida fluye. Te dije que algún día serías mío. Pobre idiota. Que yo te perteneciera no significaba que algún día fueras para mi. Te dije que te querría para siempre. Ingenua. No sabía que el río arrastra lejos lo que dos no protegen. A fin de cuentas eres el único que consiguió lo que quería. Luchaste porque no te amara, y no encuentro ya una sola señal que me indique que sigo haciéndolo. Lo lograste, enhorabuena. Una vez más se demuestra que en una guerra nunca hay vencedores sino vencidos. 
Si algún día quiere la vida que se crucen nuestros caminos te sonreiré sincera esperando que el destino te haya tratado bien. Abrázame entonces y recordemos que hubo un día en que nos quisimos tanto y tan grande que fuimos inútilmente uno solo. Si es que acaso resbalan de mis ojos unas tímidas lágrimas al marchar, te desvelarán que mi corazón nunca olvidó el tiempo que fue secuestrado de manera consentida, ni cómo al volver le habías cambiado la vida. 


Naiara