martes, 1 de febrero de 2011

Cada día sabemos más y entendemos menos (Albert Einstein)

Recuerdo como deshice mis sábanas, y como un ser inanimado me tumbé dejando todo mi cuerpo como si de un peso muerto se tratara. Me sentía liberada, pero a la vez con los pies clavados en un cemento demasiado seco como para salir volando. Libre, y aferrada a un clavo ardiendo que sólo había provocado llagas en mi joven piel. En mi piel ya no tan joven, envejecida y oscurecida por tus sucias y baratas migajas, en mi piel cansada de abrazar a una almohada llorona que triste te añoraba abrazada a mi pecho.
Recuerdo cómo desde la cama miraba hacia el techo. Y me preguntaba por qué había llegado hasta aquí. Y cómo. Y aunque ahora tengo la respuesta, ya no merece la pena contestar. Y aunque todavía me quedan preguntas, ya no quiero preguntar. 




Naiara

No hay comentarios:

Publicar un comentario