Demasiadas veces he pensado en la vida que no me has dado... Me pregunto cuánto más durará esto. Todo comenzó como un error que ambos cometimos sin ningún motivo. Algo que, de repente, ocurrió en nuestras vidas y las hizo cambiar. Si te soy sincera, a veces pienso que no fue real... Fue un sueño que hicimos cada uno a su manera... Fue una historia que no tuvo principio y por eso no tendrá final. Puede que algún día me veas marchar impotente cuando todo esto acabe, igual que ahora la que observa desde lejos soy yo... sin decir nunca adiós. Y mientras te alejas... mis ojos olvidaron mirarte. Y mientras te tengo delante te siento lejos e inalcanzable. Así te recordaré siempre, cerca pero más lejos que nunca. Dos personas separadas buscando un objetivo común: la felicidad. Distancia y felicidad... hasta ahora separadas pero deben unirse para darnos las fuerzas de seguir andando. Y te marchas caminando cabizbajo con millones de preguntas que no... ya no obtendrán respuestas. Y a mi boca se le olvidó decirte adiós. Pero está en el aire... Queríamos hablar tanto que nos quedamos callados. Mas alejados que nunca estando al lado. Palabras que duelen, preguntas que inundan tu corazón de un dolor que no cesará pronto... pero con el que hemos aprendido a vivir. Yo asiento con la cabeza, mis ojos olvidaron dejar de llorar... Me siento como una niña perdida... con tantas cosas que mirar sin conseguir ver nada. Mis manos tiemblan... y las tuyas también. Querríamos recuperar aquel tiempo que dejamos correr... Palabras entrecortadas, dolidas, flotando en el aire... y un adiós que no dice nadie. Irónicamente el destino nos juntó en el mismo cielo que fue cómplice del surgimiento de esta locura. Irónicamente, nos diremos adiós en el mismo sitio donde tantas otras veces nos dijimos hola. Quién se atreve... quién es valiente. Un adiós que no se dice... pero se siente...
Naiara
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